Nido gigante de hornero.
Tosca tu piel,
abovedado tu cuerpo.
Semana Santa se acerca.
La leña ponen a arder
hasta que ardiente y tostada
se te pone la pared.
Entonces con gran cuidado
sacan las brasas a un lado.
Sobre hojas de banano
de relumbrante verdor
hileras chipá mestizo
entregan a tu calor.
Aroma de anís esparcen
sus aros almidonados
bajo la sombra fragante
de retorcidos guayabos.
Cuando te quedas vacío,
tatacuá,
se acuna en ti
sueño de maíz cocido.
Publicado en el poemario Campo y cielo
Publicado en el poemario Campo y cielo
No hay comentarios:
Publicar un comentario